En Europa y Estados Unidos el protestantismo llegó a inicio del siglo XVI.
No fue sino hasta inicio del siglo XIX que las iglesias protestantes empezaron a entrar a la zona. Los periodos mas importantes van desde el 1826 hasta el 1870. Y las organizaciones eran presbiteriana, bautista y wesleyanas. Los primeros misioneros fueron estadounidenses y escoceses.
Luego del 1900 al 1930 entró el pentecostalismo en Brasil, México y Chile.
Hoy en día las iglesias evangélicas han logrado tener un impacto enorme en todos los países de América Latina y en todas las esferas de la sociedad.
En sus inicios conformaban solo entre el cinco al 10% de la población nacional. Pero actualmente, la membresía general compone del 20% hasta el 40% de los ciudadanos.
Una referencia comparativa es Republica Dominicana. Según un reporte de Barómetro, en esta nación en el 2024 la población evangélica se estimó en un 43%, lo que representa un aumento desde un 18% en 2008.
La misma situación de repunte se registra en otros países. Por ejemplo, un 43% de los hondureños se declaran evangélicos, un 40% de los guatemaltecos y un 35% de los salvadoreños.
Este notable crecimiento de los evangélicos ha llamado poderosamente la atención de los políticos en toda la región. La razón es que los partidos están necesitados de legitimar sus liderazgos y despertar la simpatía de los votantes. Y lo necesitan hoy más que nunca por la crisis que hay entre los mismos partidos y sus lideres.
Las iglesias evangélicas son buscadas porque son redes comunitarias sólidas y se caracterizan por sus valores éticos, morales, espirituales y de lucha por la familia, la educación y la solidaridad con los pobres.
Hace mucho que en las elecciones celebradas en América Latina el voto evangélico ha sido decisivo en el triunfo de los candidatos.
En el Congreso del Brasil, el Frente Parlamentario Evangélico es un bloque de gran influencia. El presidente Jair Bolsonaro fue apoyado por los influyentes pastores Silas Malafaia y Edir Macedo.
En Guatemala llegaron a la presidencia los evangélicos Efraín Ríos Montt y Jimmy Morales.
En El Salvador las iglesias le han dado la bendición a Nayib Bukele.
En Chile, donde las iglesias son activas en los temas sobre aborto, identidad de genero y nueva constitución, han llegado al congreso varios diputados evangélicos.
A lo largo de América Latina las iglesias se han convertido en aliadas de políticos que se identifican con sus principios sobre moralidad y temas sociales conservadores.
Un caso especial es el de Nicolas Maduro en Venezuela, pues muestra hasta donde puede llegar a formalizarse esta alianza aun cuando el sistema político explote al pueblo o viole todos los valores democráticos y constitucionales, tema que analizaremos aparte y mas adelante.
Esta relación entre partidos y las iglesias se hará cada vez más marcada porque los evangélicos crecen enormemente mientras que los políticos desacreditados buscan afanosamente todo lo que les sea útil a sus propósitos.
La realidad ahora mismo es que hay un peligro muy fuerte que se cierne sobre la credibilidad e integridad de las organizaciones de fe con la relación iglesias-partidos.
Los políticos necesitan mas a la iglesia que lo que la iglesia necesita de ellos. Pero la tentación de las facilidades gubernamentales y los privilegios del poder pueden ser una tentación que desafíe los principios de los hombres que dirigen la obra.
En Venezuela Maduro ha logrado dividir a la iglesia evangélica y manipularla para contraponerla a la Iglesia Católica en su estrategia de legitimar su poder e imagen ante el mundo, algo sumamente lamentable.

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