Samuel Santana
En Estados Unidos y en toda América Latina, las iglesias evangélicas están conformadas entre las independientes y las organizadas en concilios.
1. Independientes.
Las independientes son levantadas por un pastor-líder sin estar afiliado a ninguna organización.
La obra se sostiene por si sola y responde solo a las directrices de su fundador.
No rinde cuenta a una alta instancia ni es sometida a una vigilancia o supervisión.
La parte vulnerable de estas iglesias es que todo el sistema legal, económico, financiero y de propiedad esta bajo la firma principal de su líder.
Se han registrado casos en los que al morir el pastor-fundador los hijos son los únicos reconocidos por las instituciones publicas y privadas como los herederos legítimos del patrimonio.
En la ciudad de Puerto Plata, Republica Dominicana, una iglesia fue sacada del edificio por los hijos del pastor que había fallecido.
Según un informe ofrecido por el Consejo Dominicano de Unidad Evangelica (Codue), en Republica Dominicana el 40% de las iglesias evangélicas que operan en el pais son independientes.
El presidente de Codue, Feliciano Lacen, dijo que esto significa la existencia de unas seis mil congregaciones.
En Estados Unidos y últimamente en América Latina existe un tipo de iglesia que pertenece a un concilio pero sin comprometer los documentos de propiedad, cuenta y sistema financiero.
Son una especie de congregaciones libres-asociadas.
En Estados Unidos este sistema es legal, pero en los países latinoamericanos esto constituye una especie de violación a los reglamentos y estatutos de los concilios.
Pero es un asunto un tanto delicado que hasta ahora se ha preferido hacerse de la vista gorda con los casos existentes.
Esto ha surgido y es cada vez más común por la lucha de intereses y poderes que se ha venido produciendo en los concilios.
Los pastores buscan asegurar que el poder de la estructura no afecte su liderazgo en la iglesia local.
2. Afiliadas.
Las iglesias que son afiliadas a los concilios son totalmente controladas por la organización.
El pastor es nombrado por el comité ejecutivo y tanto la iglesia como el líder deben rendir un informe mensual relacionado con sus movimientos económicos y de membresía.
El pastor también debe asistir a las actividades oficiales de la organización y tiene derecho a voz y a elegir y ser elegido.
Su función está bajo el escrutinio tanto del concilio como del cuerpo oficial local. Cualquier situación indebida o sospechosa puede ser referida al presbiterio local y este, a su vez, la eleva al comité ejecutivo para una decisión.
Esto puede generar la posibilidad de una amonestación, disciplina, traslado o suspensión.
Es la indicación de que la iglesia local tiene poder sobre el ministerio del pastor.
Aunque la ultima palabra puede tenerla la asamblea general de la iglesia. Es decir, la reunión completa de los creyentes que han alcanzado la categoría de miembros en plena comunión.
Pero se han dado los casos en que un cuerpo oficial en conflicto con el pastor puede influir en el ánimo de la membresía para una decisión de destitución.
De igual modo, si el pastor tiene algún inconveniente con el líder del concilio, este puede valerse de los miembros del cuerpo oficial para lograr una acción que lleve a la destitución del pastor.
Son estos elementos los que producen cierto temor en los pastores independientes para no afiliarse a una instancia que ponga en juego su posición ministerial.
Hay muchos de estos casos por doquier. Este es un comportamiento que forma parte de un esquema conocido y ampliamente practicado.
Conclusión:
Una de las quejas que existen con relación a las iglesias independientes es que son mas propensas a que se registren casos de inmoralidad como, por ejemplo, abusos de menores o violación de mujeres.
Lo otro es la explotación económica de la membresía, forzando a las personas a hacer aportes económicos abusivos, ambiciosos y caprichosos.
Sin embargo, lo cierto es que esta misma situación también se han registrado en iglesias pertenecientes a concilios.
La única diferencia puede ser que haya una autoridad superior que sancione y ponga freno al mal.
Aunque ha habido casos de contubernios y encubrimiento en los concilios en casos de inmoralidad y mal manejo de recursos económicos.
La iglesia independiente puede operar también con normas y reglas fuertes y claras al igual que un concilio.
El hecho de ser independiente no sígnica que no tenga institucionalidad ni regla en si misma.
Una iglesia independiente puede tener su consejo administrativo, sus estatutos internos, su registración oficial y puede establecer sanciones.
Ser independiente no es siempre un riesgo.
Las iglesias que más han crecido y se han desarrollado en América Latina en los últimos años son independientes. Esto así porque no están sometidas a directrices que la restringen de su capacidad de desarrollo en la visión y los métodos de trabajo.
Los problemas de intereses de poder y de conflictos de liderazgo que se dan en los concilios comúnmente afectan el desarrollo de la obra local. Y más si el pastor es blanco del resquemor o ambición de algún miembro con poder de decisión en la estructura conciliar.
El mejor ejemplo para reforzar este criterio fue el ocurrido con el pastor Ezequiel Molina Rosario.
En julio del 2007, el director de la Batalla de la Fe explicó la razón por la que había abandonado al Concilio Evangélico de las Asambleas de Dios después de toda una vida sirviendo en la organización.
El dijo lo siguiente: “Algunas novedades doctrinales fueron introducidas a la organización y entendí que reñían con los principios básico que habíamos aprendido, sustentado y predicado durante toda la vida. Me vi en la obligación de hacer públicas mis diferencias y prácticamente enfrentar a la nueva corriente. Y las nuevas autoridades, compuestas por jóvenes que desconocían muchos detalles básicos de la historia de la iglesia y sus principales protagonistas, ejerciendo sus poderes legales, enviaron una carta circular informado que ya no éramos parte de esa organización”.
Esta explicación se expone en el libro titulado Memorias de un ministerio, pagina 110.
Este rompimiento se produjo en el contexto de la gran lucha que había en los concilios por el tema de la corriente doctrinal denominada “Encuentros del G12”, la cual causó grandes problemas dentro del protestantismo evangélico de América Latina y que produjo grandes divisiones.
No solo se produjeron divisiones con iglesias, sino que hasta los mismos concilios se convirtieron en parcelas conflictivas que se expusieron públicamente en los medios de comunicación.
La lucha de intereses nublo la razón de los lideres sin importarles que convertían la obra de Cristo en una causa de escándalo ante los ojos del mundo.
Lo que vivió Ezequiel Molina Rosario, también lo vivieron muchos pastores que terminaron dejando sus concilios, perdiendo el ministerio, las iglesias y algunos exiliándose en el extranjero.
Es una realidad palpable y un gran fenómeno para estudiar.

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