Samuel Santana
Introducción
En
República Dominicana el dictador Rafael Leónidas Trujillo lo era todo. No había
un solo aspecto de la vida dominicana en que no estuviera presente su poder.
Nadie podía hacerle competencia en algún aspecto. Esta misma condición fue el
elemento real para que se complotara contra su vida y su gobierno.
El era la
máxima figura y sus intereses estaban por encima de todos los ciudadanos del
país.
El pueblo dominicano en general se mantuvo
siempre sumiso a sus deseos y apetencias.
Sin embargo, después de 30 años manejando la
nación a su antojo, hubo sectores muy poderosos que empezaron a sopesar la
manera de quitarle el agarre que tenía en el país y contra todos.
El 31 de mayo del 1961, Rafael Leónidas
Trujillo Molina, Presidente constitucional de la República, fue asesinado en lo
que hoy se conoce como la Autopista 30 de mayo, virtualmente a orillas de las
aguas del mar Caribe.
El tirano
había nacido en San Cristóbal, el 24 de octubre de 1891. Ejerció la presidencia como generalísimo del
ejército de 1930 a 1938 y de 1942 a 1952. También gobernó de forma indirecta de
1938 a 1942 y de 1952 a 1961, valiéndose de presidentes títeres.
Su régimen
fue considerado como una de las tiranías más sangrientas de América Latina. El
reprimió la oposición, mantuvo un discurso contra el comunismo, impuso el culto
a su personalidad, suprimió las libertades civiles y se caracterizó por las
constantes violaciones a los derechos humanos.
Los hombres
que mataron a Trujillo fueron: Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera,
Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda Pimentel,
Pedro Livio Cedeño y Roberto Pastoriza. Aunque esos siete son los más
mencionados, la historia recoge el nombre de otros héroes: Luis Amiama Tió,
Luis Manuel Cáceres (Tunti) y los hermanos Modesto y Juan Tomás Díaz.
Trujillo
había subido a su Chevrolet Bel Air, conducido por su chofer el capitán
Zacarías de la Cruz. Iban rumbo a San Cristóbal.
“Escuché
disparos de ametralladoras justo detrás de nosotros", dijo de la Cruz.
"La ventana trasera fue destrozada. Las balas habían herido al
Generalísimo. Llevábamos tres ametralladoras en el coche en todo momento, pero
Trujillo no tuvo oportunidad de usar ninguna de ellas porque estaba demasiado
malherido. Tan pronto como detuve el auto. El saltó y disparó su revólver. La
sangre brotaba de su espalda. Siete hombres con ametralladoras y pistolas
salieron del otro coche. Hubo una ráfaga de disparos y el generalísimo cayó
boca abajo en el pavimento".
Al pueblo
dominicano se le ha enseñado después de este acontecimiento que la razón
fundamental para el asesinato fue el desborde sangriento y represivo que había
alcanzado su tiranía.
Los
historiadores han tratado de enfocar la atención solamente en lo negativo del
tirano. Pero visto desde una forma objetiva, el régimen de Trujillo tuvo sus
partes sumamente positivas.
La satanización
del régimen
Contra
Rafael Leonidas Trujillo se planificaron tres cosas.
Estas
fueron: su muerte, su sustitución en el poder y una campaña en el pueblo que
justificara la razón de su acribillamiento.
En esa
planificación estaban envueltos militares, políticos, empresarios y una parte
de la clase intelectual del país.
El pueblo
no contó para nada en esta decisión.
Y de los
tres grupos, el que más pesado cargo fueron los militares que ejecutaron la
acción.
A partir
del momento en que asesinaron a Trujillo, empezaron a vivir un infierno hasta
morir en la angustia.
Sin
embargo, los políticos, los empresarios y la clase intelectual empezaron a
disfrutar de la gloria.
El doctor
Joaquín Balaguer pasó a dominar el país, la oligarquía empezó a florecer y los
intelectuales se pegaron a las tetas de los Gobiernos hasta el día de hoy.
A Joaquín
Balaguer le costó mucho trabajo destruir la simpatía y el agarre que tenía
Trujillo entre los militares y el pueblo.
La gente
lloró e hizo procesiones y largas filas para despedir al Benefactor de la
patria. Y los militares persiguieron fieramente a quienes estuvieron
involucrados en el asesinato.
Lo que fue
cambiando ese sentimiento fue la astucia de Joaquín Balaguer.
Por eso en
República Dominicana debe surgir una generación pensante y totalmente
independiente y sin miedo que se encargue de investigar la realidad de los
hechos y reescribir la historia pero de una manera objetiva.
Los
políticos, los empresarios, militares y intelectuales que complotaron contra
Trujillo no pueden ser jueces y partes al mismo tiempo.
Peor aún,
no tienen moral para juzgar al tirano acribillado.
Repetimos,
no es que el Presidente asesinado fuera un santo, lo que planteamos es que la
clase dominante que lo sustituyó carece de moral para condenarlo.
Y una de
las razones principales es que todos los Presidentes que surgieron en lo
adelante también cometieron los mismos hechos que se les imputan a Trujillo.
Desde
Joaquín Balaguer hasta la fecha a cuántos opositores, periodistas y ciudadanos
han matado, ¿atropellados y encarcelados los gobiernos siguientes?
Quien mató
a Orlando Martínez, Narcisazo, Guido Gil, Enrique Piera, Plinio Díaz Vargas,
Abraham Rodríguez, Frank Cruz Bergés, Gregorio García Castro (Goyito) y Orlando
Martínez Corporán.
Cuantos
ciudadanos murieron en la poblada del 1982 por disposición del Presidente
constitucional Salvador Jorge Blanco y el Partido Revolucionario Dominicano
(PRD)? (Quien escribe se salvó en ese entonces del tiro de un militar por
milagro divino).
Contemos
también los muertos de Leonel Fernández y Danilo Medina durante los 20 años de
dominio en el país del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La familia
Vicini es dueña de una fortuna inmensa amasada después del asesinato de
Trujillo. Pero su progenitor fue uno de los complotadores siendo un extranjero.
Es como si se dijera que Italia también participó en el derrocamiento de un
Presidente extranjero. De hecho, uno de los involucrados en el crimen se
refugió en la embajada de ese país.
El viejo
Vicini hizo tanta diligencia para matar a Trujillo que hasta viajó a Estados
Unidos para convencer a las autoridades americanas.
En los
negocios, especialmente de la azúcar, Trujillo competía con los Vicini.
La realidad
es que a Trujillo no sólo lo mataron físicamente sino, más aún, moralmente.
Hasta el día de hoy la clase intelectual (Frank Moya Pons, Cassals Victoria,
Balaguer…) lo han presentado ante el pueblo como lo peor de la historia .
Así lo
presentan en las escuelas y en las universidades a todas las generaciones.
Su hija
escribió un libro pero le cerraron la puerta en el país.
El pueblo
debe escuchar una sola voz. La voz de los que han dominado y forjado el mensaje
que debe llegar a las masas.
Después de
Trujillo, los bienes del Estado fueron repartidos, incluyendo las tierras, ha
surgido una oligarquía poderosa y explotadora, los políticos se han llenado los
bolsillos, los historiadores y bocinas viven bien y se ha instaurado la
industria del narcotráfico repartiendo a todos en el poder.
Es
innegable que la maldad de Trujillo ha sido superada con creces
En el
complot contra Trujillo no solamente estuvieron involucrados los siete nombres
que históricamente se han mencionado.
Bernardo
Vega, un historiador dominicano, tuvo acceso a documentos desclasificados del
Congreso de Washington. En ellos se identificaban a una figura de Republica
Dominicana bajo los seudónimos “Mr. X”, “ABC” y “Yaguate”. El afirmó que estos
seudónimos se referían al señor Gianni Vicini.
El diario
Hoy (2015) dice que en su libro “Los
Estados Unidos y Trujillo 1960-1961: Los días finales”, el exembajador de
República Dominicana en Washington revela que Gianni Vicini, quien murió a los 91 años de edad, fue la persona que más
contactos tuvo con elementos de alto nivel del Gobierno estadounidense para
convencerlo de que había que salir de Trujillo y que la discreción de Vicini
era tanta que sus gestiones para el ajusticiamiento de Trujillo no las supieron
ni siquiera sus hijos hasta 1999.
El diario
indica que Vicini desempeñó un papel estelar junto con los demás prohombres de
aquella epopeya heroica que puso fin a casi 31 años de feroz dictadura.
Se debe
resaltar aquí que el señor Vicini es uno de los lideres de la familia mas rica
de todas las familias acaudaladas que han existido en República Dominicana
desde la era post-Trujillo.
El diario
El Nacional (2014) indicó que el patriarca Viccini ingreso al país procedente
de Zoagli, Italia, en 1860, sin un céntimo en los bolsillos y con 14 años de
edad, iniciándose a trabajar como bañador de caballos y perros y oficios de
campo en la finca de su pariente Luis Cambiaso, conforme relata el periodista
Santiaguense Esteban Rosario en su obra El Grupo Vicini, El verdadero poder,
Editoria Búho, octubre 2011 (pág. 13). Señala que Vicini Canepa tuvo amistad
con el presidente Ulises Heureaux (Lilís). El autor, citado por el diario,
afirma que el abuelo Vicini, Santiago Michelena y Cosme Batlle Filbá fueron los
tres personajes que acuñaron el nacimiento de la oligarquía dominicana,
nutriéndose de la nodriza del Estado complaciente dispensado por Lilís, y que
en Vicini ha perdurado esa estrategia hasta hoy.
Los tres
concedían préstamos a Lilís, siempre apurado por recursos para cubrir sus
crecientes necesidades de sufragar un caliesaje difuso, profuso, difuso,
peligroso, que le permitieron extender su tiranía rapaz y sangrienta por doce
fatídicos años (1887-1899), hasta caer acribillado en un charco de sangre por
cinco tiros tiranicidas de Ramón Cáceres en la tienda de su compadra Jacobo de
Lara en Moca el 26 de julio del 1899.
Michelena y
Batlle Filbá sucumbieron con el discurrir del tiempo, permaneciendo Casa
Vicini, impertérrito, desafiando el paso de los años y dificultades con el
descenso de los precios del dulce ocasionados en las dos guerras mundiales
(1916-24 y 1939-45). También experimentaron la competencia del azúcar de
remolacha europea.
En una
fecha imprecisa de 1960, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo propuso a
Juan Bautista Vicini Cabral, Gianni, ponerle precio a sus ingenios, y Gianni,
un personaje discreto, que se manejaba con un bajo perfil pretendiendo pasar
inadvertido, le respondió a el Jefe que con mucho gusto vendería sus ingenios,
pero que tenía que ir a Nueva York a procurar los títulos que tenía depositados
en un banco. Se fue y no regresó hasta después del ajusticiamiento del déspota.
Rosario
(2011) dijo que la Familia Vicini siempre ha recibido el apoyo de todos los
gobiernos.
Casa Vicini
no es solo productora y exportadora de azúcar, sino que ha diversificado sus
operaciones en acero (Metaldom) turismo(hotel Don Juan en Boca Chica y Las
Carabelas en El Morro de Montecristi), agua purificada (Planeta Azul), helados
(Bon), leche (Rica), banca (Banco del Progreso), energía eléctrica de gas
natural y eólica con 900 magas (Ege Haina, Quisqueya II, Los Cocos (eólica en
Pedernales), AES Los Minas (gas natural), Itabo I y II (carbón) y Punta
Catalina en Barahona, con inversión de US$300 millones o RD$l3 mil millones al
43xl; Listín Diario (mayor accionista), Radio Listín y Radio Cristal.
Ningún
consorcio en el país dispone de una diversificación de inversiones tan amplia y
masiva como Vicini, ni siquiera extranjero, que el entonces presidente Leonel
Fernández amplió concediéndole la franquicia de explotar el puerto de Sans
Souci en la margen occidental de Santo Domingo para atracar cruceros, y si
tanto poder económico resultaría siempre inocuo para garantizar el control
financiero del Estado dominicano y sus potestades constitucionales soberanas.
Ante estos
detalles tan claros, creo que no seria exagerar si se plantea que la figura de
Rafael Leónidas Trujillo fue siempre una amenaza a estos sectores económicos
que veían en el un freno a sus enormes ambiciones de riquezas y explotación de
las riquezas del país.
La
estrategia fue echar hacia abajo toda la riqueza que tenia el Estado para
pasarla a manos de los oligarcas que querían aumentar la fortuna y el poder. Y
los políticos entraron en el juego a cambio de ser beneficiados. Se dice que no
fueron los políticos los que corrompieron a los partidos y sus dirigentes. Mas
bien ocurrió lo contrario. Los capitalistas ensenaron a los políticos a sacar
grandes fortunas haciendo negocios con los mecanismos del gobierno. Ambos
fueron altamente beneficiados. Hoy día
no hay un solo proyecto del Gobierno en el que algún empresario, capitalista,
oligarca o empresario sea un proveedor de algún insumo o servicio. Así
históricamente se han hecho grandes negocios en los que se han sacado miles de
millones del erario público.
El gran
perjudicado ha sido el pueblo. Es imposible encontrar una democracia real donde
los oligarcas y poderosos son los que dominan todo el accionar económico del
país.
Inventario del patrimonio
Cuando Rafael
Leónidas Trujillo asumió el poder en el 1930, eran muy escasos los medios de
producción que había en el país. Y, peor aún, la situación nacional se agravó
fuertemente con la devastación causada por el huracán San Zenón, fenómeno que
acabó con la existencia de dos mil dominicanos.
Durante sus
30 años en el poder, Trujillo levantó un enorme patrimonio nacional.
El profesor
Juan Bosch escribió que Trujillo fue el autor del impulso desarrollador del
capitalismo dominicano en sus aspectos industrial y financiero.
Tirso
Rivera, quien fuera el encargado de la oficina particular de Trujillo, redactó
el 5 de julio de 1961, un mes después del ajusticiamiento del dictador, un
informe para su hijo Ramfis donde se desglosó el compendio de bienes e
inversiones que el tirano llegó a fomentar. En el documento figuran unas 33
empresas. Estas empresas explotaban diferentes renglones de la producción
nacional y comprendían desde el alcohol, derivado de la industria azucarera,
hasta una fábrica de calzado.
El informe
indica que a estos negocios también se le suman cuatro compañías dedicadas a la
venta de vehículos de motor, repuestos y neumáticos, además de una fábrica de
baterías.
Juan Bosch
dijo que Trujillo fue el pionero en el establecimiento del modelo capitalista
en el país. El convirtió al Estado en un enorme empresario. El periodista
norteamericano Daniel James, citado por Juan Bosch, dijo que de todo lo que el
dominicano consumía pagaba tributo al Estado. Pero, de igual modo, el Estado
era el benefactor de todos los ciudadanos.
Las empresas estatales daban empleo a casi el 45% de la mano de obra
activa del país para ese entonces. Otro 35% correspondía a plazas
gubernamentales, entre ellas las Fuerzas Armadas y el sistema bancario,
eléctrico y hotelero operado por el gobierno.
Concretamente
existieron 24 empresas que se identificaron de forma generalizada bajo el
nombre de Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE).
Estas
empresas fueron:
Atlas Comercial Compañía, C. por A.
Compañía
Anónima Tabacalera, C. por A.
Compañía de
Seguros San Rafael, C. por A.
Compañía
Dominicana de Aviación, C. por A.
Chocolatera
Industrial.
Dominicana
Industrial de Calzados.
Fábrica de
Aceites Vegetales.
Fábrica
Dominicana de Baterías, C. por A.
Fábrica de
Clavos Enriquillo
Fábrica
Dominicana de Cemento, C. por A.
Fábrica de
Sacos y Cordelerías, C. por A.
Industria
Nacional del Papel, C. por A.
Industria
Nacional del Vidrio, C. por A.
Marmolería
Nacional, C. por A.
Molinos
Dominicanos, C. por A.
Molinos del
Norte.
Minas de
Sal y Yeso.
Pinturas
Dominicanas, C. por A.
Planta de
Recauchado.
Refinería
de Sal.
Sociedad
Inmobiliaria, C. por A.
Tecnometal,
C. por A.
Tenería
FA-2, C. por A.
Textil Los
Mina, posterior Tejidos Antillanos, C. por A.
Caribbean o
Dominican Motorsstas .
Otras
empresas del Estado fueron la fábrica de fósforos, Armería y pintura dominicana
(PIDOCA), el Banco de Reservas, Banco Agrícola, el Banco Central, el periódico
El Caribe y la Marmolería Dominicana.
Trujillo
también invirtió en hoteles de lujo ubicados a lo largo del todo el país.
Para 1937
el ingreso anual del Estado Dominicano rondaba el millón y medio de dólares. Y
en 1960 el Estado era dueño del 60% de la industria azucarera.
Después del
ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo del 1961, todas estas empresas
pasaron a ser patrimonio total del Estado dominicano.
En los años
siguientes se mantuvieron operando pero, luego, empezaron a reportar grandes
pérdidas hasta que prácticamente fueron declaradas en quiebras. Para el año
1998, de CORDE sólo 12 empresas estaban en operación, pero en condiciones
deficitarias. Las demás estaban completamente quebradas. En 1995 Dominicana de
Aviación estaba inactiva y fue cerrada en 1999.
El gran
pecado de Trujillo, según predican sus críticos y adversarios, es que todas
estas empresas eran prácticamente de su propiedad. Trujillo era el dueño de
todo. Sin embargo, la realidad es que el
pueblo comía, tenía servicios, estaba libre de deudas internacionales y el país
avanzaba. Ese patrimonio estaba en el suelo dominicano. Trujillo no sacaba
dinero para bancos extranjeros. Todo estaba aquí.
La idea
suya era gobernar siempre, pero siendo el benefactor de todos los dominicanos.
Por eso, todo el que atento contra su poder, él lo neutralizó. Pero no se le
puede acusar de la misma condición del político corrupto actual que toma
absoluto control del Gobierno y del Estado para beneficiarse junto a los
suyos y que su riqueza la deposita en
centros financieros extranjeros.
Si se le
quita el pecado de empresas registradas a su nombre, el sistema de Trujillo fue
mucho mejor que lo que hasta hoy han tenido los dominicanos.
Una prueba
de esto es poder determinar en mano de quien o quienes fue a parar la riqueza y
patrimonio dejado por Rafael Leónidas Trujillo después de su muerte.
Sus bienes
fueron confiscados y todas las empresas que dejo terminaron en la quiebra por
malas administraciones. Mientras todas operaban con eficiencia en su gestión,
los gobernantes futuros y los políticos las quebraron y, finalmente, las
desmantelaron.
La historia
al respecto es muy manipulada y la hemerografía y bibliografía sumamente
escasa.
Todo lo que
se resalta grandemente con relación a Trujillo es su tiranía, asesinatos, megalomanía,
ansias de poder y opresión pero no se habla del destino final del patrimonio
económico que le dejó al pueblo. Nadie rastrea el destino final de cada
centavo.
Es que a
los sectores de poder siempre lo que les ha interesado es crear un imaginario
del Trujillo monstruoso. Es decir, presentarlo como un terrible demonio
mientras ellos se alzan con el santo y la limosna. Al satanizarlo, ellos se escabullen bajo la
sombra manejando los hilos del poder y metiéndose en sus bolsillos la gran
riqueza del país.
En
definitiva, los políticos post Trujillo y los grandes capitalistas han
resultado ser peores que la tiranía. Todos han manifestado la misma ambición de
poder y la corrupción ha venido siendo cada vez más grande dentro del Estado y
en los Gobiernos. La democracia después de Trujillo ha sido mancillada con el
encarcelamiento y asesinatos de oponentes, periodistas, intelectuales y el
amordazamiento de la prensa y la compra de conciencia. Además, los intentos de
permanecer en el poder han llevado a la constante modificación de la
Constitución de la Republica. Y ni
hablar de los millones de pesos que se han invertido en el afán de perpetuarse
en el poder. Realmente no ha habido mucha diferencia con relación a las
ambiciones de Trujillo por el poder.
En
declaraciones a periodistas en la celebración del 121 aniversario del natalicio
del dictador Rafael Leónidas Trujillo, su nieto, Ramfis Domínguez Trujillo,
dijo que su fundación estaba trabajando para descubrir qué había pasado con la
fortuna de su abuelo y acusó al Estado de tomarla y entregarla a varias
personas.
¿De ahí que
surge la pregunta, cuáles son esas manos en donde ha ido a parar todo ese
patrimonio?
El despojo
de las empresas de Trujillo
El 18 de
agosto de 1996, en su tercer día de mandato, el presidente Leonel Fernández
Reyna anunció un plan de privatización y reestructuración generales de la
Corporación de Electricidad (CDE), el Consejo Estatal del Azúcar (CEA), la
Corporación de Fomento de la Industria Hotelera (CORPHOTEL) y las 24 compañías
que integraban la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE).
El
Presidente Fernández creo la Comisión de Reforma de la Empresa Pública (CREP)
al frente de la cual puso al señor Antonio Isa Conde.
Entonces se
calculó las deudas de CORDE en más mil millones de pesos. Del total de las
empresas solo Molinos Dominicanos y la Tabacalera lograron capitalizarse.
Pero otras
empresas como Las Minas de Sal y Yeso y la Marmolería no pudieron ser
capitalizadas. Lo mismo sucedió con la Industria Nacional del Papel
(Induspapel), Pinturas Dominicanas (Pidoca), Seguros San Rafael y la Sociedad
Inmobiliaria.
La fábrica
de Sacos y Cordelería (Fasaco) y la Fábrica Nacional de Vidrio (Favidrio)
estaban en medio de un litigio en la Suprema Corte de Justicia (SCJ) para
determinar la propiedad de sus terrenos y no pudo completarse la
capitalización.
Los
ingenios azucareros estatales eran 10 al momento de la privatización. La
desaparición de los ingenios produjo un aumento del desempleo.
Los 19
hoteles del Estado, con 1,277 habitaciones, fueron arrendados a 20 y 30 años.
Después de
los escándalos de corrupción sobre negociaciones con terrenos del Estado, en
febrero de 2017 el presidente Danilo Medina, mediante el decreto 16-17, dispuso
una comisión para la disolución de la Corporación Dominicana de Empresas
Estatales (CORDE) y la Comisión de Reforma a la Empresa Pública (CREP).
Así termino
todo el patrimonio empresarial del Estado dominicano recibido por Rafael
Leónidas Trujillo.
Conclusión
Nadie puede
negar que bajo los gobiernos de Trujillo se verificó un cierto bienestar
económico. Su política económica se fundamentó en la eliminación del
endeudamiento externo, la sustitución de importaciones y el fomento de la
producción nacional.
El 15 de
agosto de 1938 se inauguró el Puerto de Santo Domingo, lo que impulsó de manera
significativa las actividades comerciales con el exterior.
El 25 de
septiembre de 1940 se firmó el Tratado Trujillo-Hull, acuerdo mediante el cual
se derogó la convención domínico-americana firmada en 1924 y se restableció el
control absoluto de las aduanas por parte de las autoridades dominicanas.
En 1941
Trujillo compró la sucursal del National City Bank of New York en Santo Domingo
y el 24 de octubre de ese mismo año fundó el Banco de Reservas. En 1947 fundó
el Banco Central de la República Dominicana y el 10 de enero de ese mismo año
quedó establecido el peso dominicano como moneda oficial, terminando de esa
manera el uso del dólar estadounidense como moneda de curso legal en el país.
El 19 de julio de ese año Trujillo saldó la deuda externa del país con
entidades norteamericanas.
Desde 1945
hasta 1950 el régimen de Trujillo propició un proceso de industrialización en
el país, sobre todo en el ámbito agropecuario.
El 9 de
junio del 1961 la revista Time dijo que Trujillo tenía un talento natural para
la gestión autocrática y que, a partir del huracán de 1930, que destruyó el 70%
de la capital, el impuso una economía rígidamente controlada que reconstruyó la
ciudad en poco tiempo. “Cuando asumió el poder, la república estaba agobiada
por una deuda impagadera de 20 millones de dólares, pero el decretó impuestos
tan pesados que la deuda se pagó en 17 años.
El medio
detalla que a medida que la tesorería comenzó a llenarse, Trujillo construyó
escuelas y se jactó de haber aumentado la tasa de alfabetización del 30% al 96%
durante su régimen. De igual modo se construyeron hospitales eficientes, buenas
carreteras que cruzaban la isla para llevar la cosecha de azúcar y café al
mercado. Tanto éxito económico tuvo Trujillo que James O. Eastland y Allen
Ellender llegaron a afirmar que
"Ojalá hubiera un Trujillo en cada país de América del Sur y
Central".
Contrario a
estas habilidades de Trujillo, los políticos que le sucedieron cambiaron sus
ambiciones personales por el deterioro de la económica mediante el
endeudamiento, la destrucción de las empresas estatales, la ineficiencia de los
servicios públicos y la corrupción rampante.
Se terminó
con la dictadura pero entonces llegaron los ambiciosos de riqueza y poder.
Anteriormente
Trujillo era el Estado y el Estado era Trujillo. Después de él vinieron los
políticos que se hicieron amos y señores del Estado y del gobierno a través de
los partidos. Su sucesor, el doctor Joaquín Balaguer se apoderó del control del
país por 22 años. Y lo hizo mediante fraudes, muertes a adversarios y el
enriquecimiento vulgar de funcionarios y militares en sus gobiernos.
Lo mismo
ocurrió con los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Y no ha
habido una época de la historia dominicana en la que se haya visto unos niveles
de corrupción tan grandes como durante los gobiernos del Partido de la
Liberacion Dominicana (PLD). Este
partido desarticuló todas las empresas dejadas por Trujillo, aumento de forma
alarmante la deuda con los organismos nacionales e internacionales y se apoderó
del Estado no dando oportunidad de trabajo a los dominicanos que no fueran
miembros de la entidad morada.
El Listín
Diario (2013) público que el régimen de Trujillo asesino a unos 50 mil
ciudadanos dominicanos. Pero, de igual modo, en la denominada era de los Doce
Años de Balaguer, 1966-1978, se estiman 11,000 personas víctimas de terrorismo
de Estado, incluyendo muertes, torturas, encierros y desapariciones forzosas.
En su
primer periodo de gobierno (1996-2000) el Presidente Leonel Fernández
implementó el Programa Eventual Mínimo de Empleos (PEME). Este programa tenía
una nómina que fue alimentada con unos 1,427 millones de pesos. Estos recursos
fueron usados para pagar sueldos a individuos peligrosos de la calle. Fernández
luego justificó esta dilapidación de recursos diciendo que era para
tranquilizar a los jóvenes revoltosos de los barrios. De ahí que se produjo su
frase celebre: «Es mejor pagar para no matar».
Todo esto
indica que es muy mínima la moral de los políticos modernos post-Trujillo.
Definitivamente esto lleva a decir que el
deseo de asesinar a Trujillo tenia otra agenda que iba más allá de acabar con
su poder tiránico. La historia ha indicado claramente que bajo su régimen había
sectores ambiciosos que deseaban su desaparición para tomar el control del país
y aprovecharse de toda la riqueza nacional.
Es difícil
poder explicar a la presente generación y a las venideras como fue que
Trujillo, calificado como todo un tirano y un simple militar de mano dura,
pudiera desarrollar un patrimonio y una riqueza tan inmensa en el país y que
luego, los políticos modernos y democráticos destruyeron por la corrupción y la
ineficiencia.
Es
imposible justificar ante el pueblo la desaparición de este patrimonio.
Obviamente que todo fue producto de un plan maestro que buscó beneficiar a
sectores ambiciosos pero que se mantuvieron dominados por el régimen de
Trujillo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario