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martes, 18 de noviembre de 2025

Causas reales para la muerte de Rafael Leonidas Trujillo


Samuel Santana

Introducción

En República Dominicana el dictador Rafael Leónidas Trujillo lo era todo. No había un solo aspecto de la vida dominicana en que no estuviera presente su poder. Nadie podía hacerle competencia en algún aspecto. Esta misma condición fue el elemento real para que se complotara contra su vida y su gobierno.

El era la máxima figura y sus intereses estaban por encima de todos los ciudadanos del país.

 El pueblo dominicano en general se mantuvo siempre sumiso a sus deseos y apetencias.

 Sin embargo, después de 30 años manejando la nación a su antojo, hubo sectores muy poderosos que empezaron a sopesar la manera de quitarle el agarre que tenía en el país y contra todos.

 El 31 de mayo del 1961, Rafael Leónidas Trujillo Molina, Presidente constitucional de la República, fue asesinado en lo que hoy se conoce como la Autopista 30 de mayo, virtualmente a orillas de las aguas del mar Caribe.

El tirano había nacido en San Cristóbal, el 24 de octubre de 1891.  Ejerció la presidencia como generalísimo del ejército de 1930 a 1938 y de 1942 a 1952. También gobernó de forma indirecta de 1938 a 1942 y de 1952 a 1961, valiéndose de presidentes títeres.

Su régimen fue considerado como una de las tiranías más sangrientas de América Latina. El reprimió la oposición, mantuvo un discurso contra el comunismo, impuso el culto a su personalidad, suprimió las libertades civiles y se caracterizó por las constantes violaciones a los derechos humanos.

Los hombres que mataron a Trujillo fueron: Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera, Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda Pimentel, Pedro Livio Cedeño y Roberto Pastoriza. Aunque esos siete son los más mencionados, la historia recoge el nombre de otros héroes: Luis Amiama Tió, Luis Manuel Cáceres (Tunti) y los hermanos Modesto y Juan Tomás Díaz.

Trujillo había subido a su Chevrolet Bel Air, conducido por su chofer el capitán Zacarías de la Cruz. Iban rumbo a San Cristóbal.

“Escuché disparos de ametralladoras justo detrás de nosotros", dijo de la Cruz. "La ventana trasera fue destrozada. Las balas habían herido al Generalísimo. Llevábamos tres ametralladoras en el coche en todo momento, pero Trujillo no tuvo oportunidad de usar ninguna de ellas porque estaba demasiado malherido. Tan pronto como detuve el auto. El saltó y disparó su revólver. La sangre brotaba de su espalda. Siete hombres con ametralladoras y pistolas salieron del otro coche. Hubo una ráfaga de disparos y el generalísimo cayó boca abajo en el pavimento".

Al pueblo dominicano se le ha enseñado después de este acontecimiento que la razón fundamental para el asesinato fue el desborde sangriento y represivo que había alcanzado su tiranía.

Los historiadores han tratado de enfocar la atención solamente en lo negativo del tirano. Pero visto desde una forma objetiva, el régimen de Trujillo tuvo sus partes sumamente positivas.

 

La satanización del régimen

Contra Rafael Leonidas Trujillo se planificaron tres cosas.

Estas fueron: su muerte, su sustitución en el poder y una campaña en el pueblo que justificara la razón de su acribillamiento.

En esa planificación estaban envueltos militares, políticos, empresarios y una parte de la clase intelectual del país.

El pueblo no contó para nada en esta decisión.

Y de los tres grupos, el que más pesado cargo fueron los militares que ejecutaron la acción.

A partir del momento en que asesinaron a Trujillo, empezaron a vivir un infierno hasta morir en la angustia.

Sin embargo, los políticos, los empresarios y la clase intelectual empezaron a disfrutar de la gloria.

El doctor Joaquín Balaguer pasó a dominar el país, la oligarquía empezó a florecer y los intelectuales se pegaron a las tetas de los Gobiernos hasta el día de hoy.

A Joaquín Balaguer le costó mucho trabajo destruir la simpatía y el agarre que tenía Trujillo entre los militares y el pueblo.

La gente lloró e hizo procesiones y largas filas para despedir al Benefactor de la patria. Y los militares persiguieron fieramente a quienes estuvieron involucrados en el asesinato.

Lo que fue cambiando ese sentimiento fue la astucia de Joaquín Balaguer.

Por eso en República Dominicana debe surgir una generación pensante y totalmente independiente y sin miedo que se encargue de investigar la realidad de los hechos y reescribir la historia pero de una manera objetiva.

Los políticos, los empresarios, militares y intelectuales que complotaron contra Trujillo no pueden ser jueces y partes al mismo tiempo.

Peor aún, no tienen moral para juzgar al tirano acribillado.

Repetimos, no es que el Presidente asesinado fuera un santo, lo que planteamos es que la clase dominante que lo sustituyó carece de moral para condenarlo.

Y una de las razones principales es que todos los Presidentes que surgieron en lo adelante también cometieron los mismos hechos que se les imputan a Trujillo.

Desde Joaquín Balaguer hasta la fecha a cuántos opositores, periodistas y ciudadanos han matado, ¿atropellados y encarcelados los gobiernos siguientes?

Quien mató a Orlando Martínez, Narcisazo, Guido Gil, Enrique Piera, Plinio Díaz Vargas, Abraham Rodríguez, Frank Cruz Bergés, Gregorio García Castro (Goyito) y Orlando Martínez Corporán.

Cuantos ciudadanos murieron en la poblada del 1982 por disposición del Presidente constitucional Salvador Jorge Blanco y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD)? (Quien escribe se salvó en ese entonces del tiro de un militar por milagro divino).

Contemos también los muertos de Leonel Fernández y Danilo Medina durante los 20 años de dominio en el país del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

La familia Vicini es dueña de una fortuna inmensa amasada después del asesinato de Trujillo. Pero su progenitor fue uno de los complotadores siendo un extranjero. Es como si se dijera que Italia también participó en el derrocamiento de un Presidente extranjero. De hecho, uno de los involucrados en el crimen se refugió en la embajada de ese país.

El viejo Vicini hizo tanta diligencia para matar a Trujillo que hasta viajó a Estados Unidos para convencer a las autoridades americanas.

En los negocios, especialmente de la azúcar, Trujillo competía con los Vicini.

La realidad es que a Trujillo no sólo lo mataron físicamente sino, más aún, moralmente. Hasta el día de hoy la clase intelectual (Frank Moya Pons, Cassals Victoria, Balaguer…) lo han presentado ante el pueblo como lo peor de la historia .

Así lo presentan en las escuelas y en las universidades a todas las generaciones.

Su hija escribió un libro pero le cerraron la puerta en el país.

El pueblo debe escuchar una sola voz. La voz de los que han dominado y forjado el mensaje que debe llegar a las masas.

Después de Trujillo, los bienes del Estado fueron repartidos, incluyendo las tierras, ha surgido una oligarquía poderosa y explotadora, los políticos se han llenado los bolsillos, los historiadores y bocinas viven bien y se ha instaurado la industria del narcotráfico repartiendo a todos en el poder.

Es innegable que la maldad de Trujillo ha sido superada con creces

En el complot contra Trujillo no solamente estuvieron involucrados los siete nombres que históricamente se han mencionado.

Bernardo Vega, un historiador dominicano, tuvo acceso a documentos desclasificados del Congreso de Washington. En ellos se identificaban a una figura de Republica Dominicana bajo los seudónimos “Mr. X”, “ABC” y “Yaguate”. El afirmó que estos seudónimos se referían al señor Gianni Vicini.

El diario Hoy (2015) dice que en  su libro “Los Estados Unidos y Trujillo 1960-1961: Los días finales”, el exembajador de República Dominicana en Washington revela que Gianni Vicini, quien murió  a los 91 años de edad, fue la persona que más contactos tuvo con elementos de alto nivel del Gobierno estadounidense para convencerlo de que había que salir de Trujillo y que la discreción de Vicini era tanta que sus gestiones para el ajusticiamiento de Trujillo no las supieron ni siquiera sus hijos hasta 1999.

El diario indica que Vicini desempeñó un papel estelar junto con los demás prohombres de aquella epopeya heroica que puso fin a casi 31 años de feroz dictadura.

Se debe resaltar aquí que el señor Vicini es uno de los lideres de la familia mas rica de todas las familias acaudaladas que han existido en República Dominicana desde la era post-Trujillo.

El diario El Nacional (2014) indicó que el patriarca Viccini ingreso al país procedente de Zoagli, Italia, en 1860, sin un céntimo en los bolsillos y con 14 años de edad, iniciándose a trabajar como bañador de caballos y perros y oficios de campo en la finca de su pariente Luis Cambiaso, conforme relata el periodista Santiaguense Esteban Rosario en su obra El Grupo Vicini, El verdadero poder, Editoria Búho, octubre 2011 (pág. 13). Señala que Vicini Canepa tuvo amistad con el presidente Ulises Heureaux (Lilís). El autor, citado por el diario, afirma que el abuelo Vicini, Santiago Michelena y Cosme Batlle Filbá fueron los tres personajes que acuñaron el nacimiento de la oligarquía dominicana, nutriéndose de la nodriza del Estado complaciente dispensado por Lilís, y que en Vicini ha perdurado esa estrategia hasta hoy.

Los tres concedían préstamos a Lilís, siempre apurado por recursos para cubrir sus crecientes necesidades de sufragar un caliesaje difuso, profuso, difuso, peligroso, que le permitieron extender su tiranía rapaz y sangrienta por doce fatídicos años (1887-1899), hasta caer acribillado en un charco de sangre por cinco tiros tiranicidas de Ramón Cáceres en la tienda de su compadra Jacobo de Lara en Moca el 26 de julio del 1899.

Michelena y Batlle Filbá sucumbieron con el discurrir del tiempo, permaneciendo Casa Vicini, impertérrito, desafiando el paso de los años y dificultades con el descenso de los precios del dulce ocasionados en las dos guerras mundiales (1916-24 y 1939-45). También experimentaron la competencia del azúcar de remolacha europea.

En una fecha imprecisa de 1960, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo propuso a Juan Bautista Vicini Cabral, Gianni, ponerle precio a sus ingenios, y Gianni, un personaje discreto, que se manejaba con un bajo perfil pretendiendo pasar inadvertido, le respondió a el Jefe que con mucho gusto vendería sus ingenios, pero que tenía que ir a Nueva York a procurar los títulos que tenía depositados en un banco. Se fue y no regresó hasta después del ajusticiamiento del déspota.

Rosario (2011) dijo que la Familia Vicini siempre ha recibido el apoyo de todos los gobiernos.

Casa Vicini no es solo productora y exportadora de azúcar, sino que ha diversificado sus operaciones en acero (Metaldom) turismo(hotel Don Juan en Boca Chica y Las Carabelas en El Morro de Montecristi), agua purificada (Planeta Azul), helados (Bon), leche (Rica), banca (Banco del Progreso), energía eléctrica de gas natural y eólica con 900 magas (Ege Haina, Quisqueya II, Los Cocos (eólica en Pedernales), AES Los Minas (gas natural), Itabo I y II (carbón) y Punta Catalina en Barahona, con inversión de US$300 millones o RD$l3 mil millones al 43xl; Listín Diario (mayor accionista), Radio Listín y Radio Cristal.

Ningún consorcio en el país dispone de una diversificación de inversiones tan amplia y masiva como Vicini, ni siquiera extranjero, que el entonces presidente Leonel Fernández amplió concediéndole la franquicia de explotar el puerto de Sans Souci en la margen occidental de Santo Domingo para atracar cruceros, y si tanto poder económico resultaría siempre inocuo para garantizar el control financiero del Estado dominicano y sus potestades constitucionales soberanas.

Ante estos detalles tan claros, creo que no seria exagerar si se plantea que la figura de Rafael Leónidas Trujillo fue siempre una amenaza a estos sectores económicos que veían en el un freno a sus enormes ambiciones de riquezas y explotación de las riquezas del país.

La estrategia fue echar hacia abajo toda la riqueza que tenia el Estado para pasarla a manos de los oligarcas que querían aumentar la fortuna y el poder. Y los políticos entraron en el juego a cambio de ser beneficiados. Se dice que no fueron los políticos los que corrompieron a los partidos y sus dirigentes. Mas bien ocurrió lo contrario. Los capitalistas ensenaron a los políticos a sacar grandes fortunas haciendo negocios con los mecanismos del gobierno. Ambos fueron altamente beneficiados.  Hoy día no hay un solo proyecto del Gobierno en el que algún empresario, capitalista, oligarca o empresario sea un proveedor de algún insumo o servicio. Así históricamente se han hecho grandes negocios en los que se han sacado miles de millones del erario público.

El gran perjudicado ha sido el pueblo. Es imposible encontrar una democracia real donde los oligarcas y poderosos son los que dominan todo el accionar económico del país.

 

Inventario del patrimonio

Cuando Rafael Leónidas Trujillo asumió el poder en el 1930, eran muy escasos los medios de producción que había en el país. Y, peor aún, la situación nacional se agravó fuertemente con la devastación causada por el huracán San Zenón, fenómeno que acabó con la existencia de dos mil dominicanos.

Durante sus 30 años en el poder, Trujillo levantó un enorme patrimonio nacional.

El profesor Juan Bosch escribió que Trujillo fue el autor del impulso desarrollador del capitalismo dominicano en sus aspectos industrial y financiero.

Tirso Rivera, quien fuera el encargado de la oficina particular de Trujillo, redactó el 5 de julio de 1961, un mes después del ajusticiamiento del dictador, un informe para su hijo Ramfis donde se desglosó el compendio de bienes e inversiones que el tirano llegó a fomentar. En el documento figuran unas 33 empresas. Estas empresas explotaban diferentes renglones de la producción nacional y comprendían desde el alcohol, derivado de la industria azucarera, hasta una fábrica de calzado.

El informe indica que a estos negocios también se le suman cuatro compañías dedicadas a la venta de vehículos de motor, repuestos y neumáticos, además de una fábrica de baterías.

Juan Bosch dijo que Trujillo fue el pionero en el establecimiento del modelo capitalista en el país. El convirtió al Estado en un enorme empresario. El periodista norteamericano Daniel James, citado por Juan Bosch, dijo que de todo lo que el dominicano consumía pagaba tributo al Estado. Pero, de igual modo, el Estado era el benefactor de todos los ciudadanos.  Las empresas estatales daban empleo a casi el 45% de la mano de obra activa del país para ese entonces. Otro 35% correspondía a plazas gubernamentales, entre ellas las Fuerzas Armadas y el sistema bancario, eléctrico y hotelero operado por el gobierno.

Concretamente existieron 24 empresas que se identificaron de forma generalizada bajo el nombre de Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE).

Estas empresas fueron:

 Atlas Comercial Compañía, C. por A.

Compañía Anónima Tabacalera, C. por A.

Compañía de Seguros San Rafael, C. por A.

Compañía Dominicana de Aviación, C. por A.

Chocolatera Industrial.

Dominicana Industrial de Calzados.

Fábrica de Aceites Vegetales.

Fábrica Dominicana de Baterías, C. por A.

Fábrica de Clavos Enriquillo

Fábrica Dominicana de Cemento, C. por A.

Fábrica de Sacos y Cordelerías, C. por A.

Industria Nacional del Papel, C. por A.

Industria Nacional del Vidrio, C. por A.

Marmolería Nacional, C. por A.

Molinos Dominicanos, C. por A.

Molinos del Norte.

Minas de Sal y Yeso.

Pinturas Dominicanas, C. por A.

Planta de Recauchado.

Refinería de Sal.

Sociedad Inmobiliaria, C. por A.

Tecnometal, C. por A.

Tenería FA-2, C. por A.

Textil Los Mina, posterior Tejidos Antillanos, C. por A.

Caribbean o Dominican Motorsstas .

Otras empresas del Estado fueron la fábrica de fósforos, Armería y pintura dominicana (PIDOCA), el Banco de Reservas, Banco Agrícola, el Banco Central, el periódico El Caribe y la Marmolería Dominicana.

Trujillo también invirtió en hoteles de lujo ubicados a lo largo del todo el país.

Para 1937 el ingreso anual del Estado Dominicano rondaba el millón y medio de dólares. Y en 1960 el Estado era dueño del 60% de la industria azucarera.

Después del ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo del 1961, todas estas empresas pasaron a ser patrimonio total del Estado dominicano.

En los años siguientes se mantuvieron operando pero, luego, empezaron a reportar grandes pérdidas hasta que prácticamente fueron declaradas en quiebras. Para el año 1998, de CORDE sólo 12 empresas estaban en operación, pero en condiciones deficitarias. Las demás estaban completamente quebradas. En 1995 Dominicana de Aviación estaba inactiva y fue cerrada en 1999.

El gran pecado de Trujillo, según predican sus críticos y adversarios, es que todas estas empresas eran prácticamente de su propiedad. Trujillo era el dueño de todo.  Sin embargo, la realidad es que el pueblo comía, tenía servicios, estaba libre de deudas internacionales y el país avanzaba. Ese patrimonio estaba en el suelo dominicano. Trujillo no sacaba dinero para bancos extranjeros. Todo estaba aquí.

La idea suya era gobernar siempre, pero siendo el benefactor de todos los dominicanos. Por eso, todo el que atento contra su poder, él lo neutralizó. Pero no se le puede acusar de la misma condición del político corrupto actual que toma absoluto control del Gobierno y del Estado para beneficiarse junto a los suyos  y que su riqueza la deposita en centros financieros extranjeros.

Si se le quita el pecado de empresas registradas a su nombre, el sistema de Trujillo fue mucho mejor que lo que hasta hoy han tenido los dominicanos.

Una prueba de esto es poder determinar en mano de quien o quienes fue a parar la riqueza y patrimonio dejado por Rafael Leónidas Trujillo después de su muerte.

Sus bienes fueron confiscados y todas las empresas que dejo terminaron en la quiebra por malas administraciones. Mientras todas operaban con eficiencia en su gestión, los gobernantes futuros y los políticos las quebraron y, finalmente, las desmantelaron.

La historia al respecto es muy manipulada y la hemerografía y bibliografía sumamente escasa.

Todo lo que se resalta grandemente con relación a Trujillo es su tiranía, asesinatos, megalomanía, ansias de poder y opresión pero no se habla del destino final del patrimonio económico que le dejó al pueblo. Nadie rastrea el destino final de cada centavo.

Es que a los sectores de poder siempre lo que les ha interesado es crear un imaginario del Trujillo monstruoso. Es decir, presentarlo como un terrible demonio mientras ellos se alzan con el santo y la limosna.  Al satanizarlo, ellos se escabullen bajo la sombra manejando los hilos del poder y metiéndose en sus bolsillos la gran riqueza del país.

En definitiva, los políticos post Trujillo y los grandes capitalistas han resultado ser peores que la tiranía. Todos han manifestado la misma ambición de poder y la corrupción ha venido siendo cada vez más grande dentro del Estado y en los Gobiernos. La democracia después de Trujillo ha sido mancillada con el encarcelamiento y asesinatos de oponentes, periodistas, intelectuales y el amordazamiento de la prensa y la compra de conciencia. Además, los intentos de permanecer en el poder han llevado a la constante modificación de la Constitución de la Republica.  Y ni hablar de los millones de pesos que se han invertido en el afán de perpetuarse en el poder. Realmente no ha habido mucha diferencia con relación a las ambiciones de Trujillo por el poder.

En declaraciones a periodistas en la celebración del 121 aniversario del natalicio del dictador Rafael Leónidas Trujillo, su nieto, Ramfis Domínguez Trujillo, dijo que su fundación estaba trabajando para descubrir qué había pasado con la fortuna de su abuelo y acusó al Estado de tomarla y entregarla a varias personas.

¿De ahí que surge la pregunta, cuáles son esas manos en donde ha ido a parar todo ese patrimonio?

 

El despojo de las empresas de Trujillo

El 18 de agosto de 1996, en su tercer día de mandato, el presidente Leonel Fernández Reyna anunció un plan de privatización y reestructuración generales de la Corporación de Electricidad (CDE), el Consejo Estatal del Azúcar (CEA), la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera (CORPHOTEL) y las 24 compañías que integraban la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE).

El Presidente Fernández creo la Comisión de Reforma de la Empresa Pública (CREP) al frente de la cual puso al señor Antonio Isa Conde.

Entonces se calculó las deudas de CORDE en más mil millones de pesos. Del total de las empresas solo Molinos Dominicanos y la Tabacalera lograron capitalizarse.

Pero otras empresas como Las Minas de Sal y Yeso y la Marmolería no pudieron ser capitalizadas. Lo mismo sucedió con la Industria Nacional del Papel (Induspapel), Pinturas Dominicanas (Pidoca), Seguros San Rafael y la Sociedad Inmobiliaria.

La fábrica de Sacos y Cordelería (Fasaco) y la Fábrica Nacional de Vidrio (Favidrio) estaban en medio de un litigio en la Suprema Corte de Justicia (SCJ) para determinar la propiedad de sus terrenos y no pudo completarse la capitalización.

Los ingenios azucareros estatales eran 10 al momento de la privatización. La desaparición de los ingenios produjo un aumento del desempleo.

Los 19 hoteles del Estado, con 1,277 habitaciones, fueron arrendados a 20 y 30 años.

Después de los escándalos de corrupción sobre negociaciones con terrenos del Estado, en febrero de 2017 el presidente Danilo Medina, mediante el decreto 16-17, dispuso una comisión para la disolución de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE) y la Comisión de Reforma a la Empresa Pública (CREP).

Así termino todo el patrimonio empresarial del Estado dominicano recibido por Rafael Leónidas Trujillo.

Conclusión

Nadie puede negar que bajo los gobiernos de Trujillo se verificó un cierto bienestar económico. Su política económica se fundamentó en la eliminación del endeudamiento externo, la sustitución de importaciones y el fomento de la producción nacional.

El 15 de agosto de 1938 se inauguró el Puerto de Santo Domingo, lo que impulsó de manera significativa las actividades comerciales con el exterior.

El 25 de septiembre de 1940 se firmó el Tratado Trujillo-Hull, acuerdo mediante el cual se derogó la convención domínico-americana firmada en 1924 y se restableció el control absoluto de las aduanas por parte de las autoridades dominicanas.

En 1941 Trujillo compró la sucursal del National City Bank of New York en Santo Domingo y el 24 de octubre de ese mismo año fundó el Banco de Reservas. En 1947 fundó el Banco Central de la República Dominicana y el 10 de enero de ese mismo año quedó establecido el peso dominicano como moneda oficial, terminando de esa manera el uso del dólar estadounidense como moneda de curso legal en el país. El 19 de julio de ese año Trujillo saldó la deuda externa del país con entidades norteamericanas.

Desde 1945 hasta 1950 el régimen de Trujillo propició un proceso de industrialización en el país, sobre todo en el ámbito agropecuario.

El 9 de junio del 1961 la revista Time dijo que Trujillo tenía un talento natural para la gestión autocrática y que, a partir del huracán de 1930, que destruyó el 70% de la capital, el impuso una economía rígidamente controlada que reconstruyó la ciudad en poco tiempo. “Cuando asumió el poder, la república estaba agobiada por una deuda impagadera de 20 millones de dólares, pero el decretó impuestos tan pesados que la deuda se pagó en 17 años.

El medio detalla que a medida que la tesorería comenzó a llenarse, Trujillo construyó escuelas y se jactó de haber aumentado la tasa de alfabetización del 30% al 96% durante su régimen. De igual modo se construyeron hospitales eficientes, buenas carreteras que cruzaban la isla para llevar la cosecha de azúcar y café al mercado. Tanto éxito económico tuvo Trujillo que James O. Eastland y Allen Ellender llegaron a afirmar que  "Ojalá hubiera un Trujillo en cada país de América del Sur y Central".

Contrario a estas habilidades de Trujillo, los políticos que le sucedieron cambiaron sus ambiciones personales por el deterioro de la económica mediante el endeudamiento, la destrucción de las empresas estatales, la ineficiencia de los servicios públicos y la corrupción rampante.

Se terminó con la dictadura pero entonces llegaron los ambiciosos de riqueza y poder.

Anteriormente Trujillo era el Estado y el Estado era Trujillo. Después de él vinieron los políticos que se hicieron amos y señores del Estado y del gobierno a través de los partidos. Su sucesor, el doctor Joaquín Balaguer se apoderó del control del país por 22 años. Y lo hizo mediante fraudes, muertes a adversarios y el enriquecimiento vulgar de funcionarios y militares en sus gobiernos.

Lo mismo ocurrió con los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Y no ha habido una época de la historia dominicana en la que se haya visto unos niveles de corrupción tan grandes como durante los gobiernos del Partido de la Liberacion Dominicana (PLD).  Este partido desarticuló todas las empresas dejadas por Trujillo, aumento de forma alarmante la deuda con los organismos nacionales e internacionales y se apoderó del Estado no dando oportunidad de trabajo a los dominicanos que no fueran miembros de la entidad morada.

El Listín Diario (2013) público que el régimen de Trujillo asesino a unos 50 mil ciudadanos dominicanos. Pero, de igual modo, en la denominada era de los Doce Años de Balaguer, 1966-1978, se estiman 11,000 personas víctimas de terrorismo de Estado, incluyendo muertes, torturas, encierros y desapariciones forzosas.

En su primer periodo de gobierno (1996-2000) el Presidente Leonel Fernández implementó el Programa Eventual Mínimo de Empleos (PEME). Este programa tenía una nómina que fue alimentada con unos 1,427 millones de pesos. Estos recursos fueron usados para pagar sueldos a individuos peligrosos de la calle. Fernández luego justificó esta dilapidación de recursos diciendo que era para tranquilizar a los jóvenes revoltosos de los barrios. De ahí que se produjo su frase celebre: «Es mejor pagar para no matar».

Todo esto indica que es muy mínima la moral de los políticos modernos post-Trujillo.

 Definitivamente esto lleva a decir que el deseo de asesinar a Trujillo tenia otra agenda que iba más allá de acabar con su poder tiránico. La historia ha indicado claramente que bajo su régimen había sectores ambiciosos que deseaban su desaparición para tomar el control del país y aprovecharse de toda la riqueza nacional.

Es difícil poder explicar a la presente generación y a las venideras como fue que Trujillo, calificado como todo un tirano y un simple militar de mano dura, pudiera desarrollar un patrimonio y una riqueza tan inmensa en el país y que luego, los políticos modernos y democráticos destruyeron por la corrupción y la ineficiencia.

Es imposible justificar ante el pueblo la desaparición de este patrimonio. Obviamente que todo fue producto de un plan maestro que buscó beneficiar a sectores ambiciosos pero que se mantuvieron dominados por el régimen de Trujillo.

 

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