Muchas veces me costaba trabajo hablar de mi mismo. Solía escribir cosas y borrarlas o tirarlas a un lado por considerarlas pretenciosas, cursis y de poco valor. Si, yo he sido mi propio critico implacable. No me he tenido misericordia. Antes que otro me dijera disparatoso, estúpido o loco mejor lo hacía yo y así me evitaba la frustración y la humillación.
Sin embargo, llegué al convencimiento de estar equivocado. La razón es que un hombre es la suma de todos los hombres. Lo que le pasa a mi vecino también la pasa a los demás. Todos estamos constituidos por los mismos elementos. Un hombre no actúa como un león o mineral. Esa no es su constitución natural. La suya es humana, la de un hombre.
Por eso mi realidad es la realidad de todos. Nada mío les es ajeno. Y viceversa. Por lo que se me podría calificar de loco o estúpido también le recae a los demás. No soy un ángel ni un coyote, soy un humano.
Todo lo que pueda decir, contar o plantear debe ser escuchado por los hombres porque es la realidad de todos. Yo me enojo, tu te enojas; me deprimo, tu te deprimes; peco, tu pecas; miento, tu mientes; me canso, tú te cansas… Y si ayer me botaron de la oficina, mañana también lo harán contigo.
Ya no estoy dispuesto a guardarme nada. Digo lo que creo y punto.
Y cuando un hombre cruza los sesenta años, no solamente significa que ya ha vivido bastante sino que, además, tiene la experiencia de la vida producto de las circunstancias, situaciones y procesos por los que ha pasado.
Puede no tener estudios o ni siquiera haber ido a la escuela, pero es una fuente de conocimiento y sabiduría andante. Como científico en el campo experimental, la vida ha sido su lugar de aprendizaje.
Un hombre en edad te puede hablar de trabajo, amor, traición, engaño, desilusión, falsedad, hipocresía, éxito, fracaso, hambre, sed, enfermedad, tristeza, amargura, depresión, abandono, soledad, ad infinitum.
Cuando veas cana en la cabeza, considérate estar en catedra. Solo los insensatos lo desaprovechan y menosprecian .
Un hombre así es un maestro sin títulos pero acreditado por la vida misma.
Por eso ya me dispuse a contar los detalles de mi vida. Es mucho lo vivido y pasado. Y lo haré sin miedo y sin atacarme a mí mismo.

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