En un rincón de la casa se alojó la pesadumbre.
Las manos de lágrimas preguntaron por el tiempo.
El silencio encendió una lámpara metálica con la
parsimonia de una flor en luto.
Entonces afloraron los recuerdos como fantasmas
adoloridos
en la penumbra de las aguas errantes y marchitas.
Era la hora en que el destino salía de su soñolencia.
Santo
Domingo, Sunday, August 28, 2016
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